viernes, 14 de octubre de 2011

De Paracas a Huacachina

Dejamos atrás nuestras queridas islas Ballestas, y nos dirigimos tras un viaje en autobús de 1 hora a Huacachina. Lo único que sabíamos de esta localidad era que había una laguna y que unos describían como maravillosa y otros la describían como laguna maloliente. También sabíamos que había dunas en las que se podía practicar sandboard (snow sobre la arena).

Tras buscar hostel y el regateo correspondiente, conseguimos la habitación y el tour por las dunas a un precio más rebajado. Así pues, despues de dejar las cosas en la habitación nos dirigimos a cenar, al día siguiente iríamos a las dunas a las 10:00 am. ¿Cómo sería el tour?

La laguna era preciosa, más que una laguna parecía un oasis del los cuentos de las mil y una noches, rodeado de palmeras y de altísimas dunas de arena.


Esta laguna tiene una leyenda bastante interesante, si la queréis conocer, entrar en este enlace: http://es.wikipedia.org/wiki/Huacachina



Y esta era la piscina del hostel


Cenamos en un sitio muy agradable en las orillas de la laguna y a dormir.

Y por la mañana, al jaleo. Tras un copioso desayuno, puntuales a nuestra cita estábamos a las 09:55 esperando en la puerta del hotel cuando oimos el rugir de un motor sobrerevolucionado que se acercaba, era un buggie enorme, todo tubos y motor y que paró frente a nosotros. Las chicas se asustaron un poco. Con eso vamos a ir por las dunas?

Además en un principio, el chófer no nos dio demasiada confianza. Un señor en chándal con una camiseta azul y algo "gordito", así que las chicas lo fundieron a preguntas mientras íbamos a recoger a 4 chicas francesas con las que compartíamos el tour. Preguntas como: No correrá mucho por las dunas verdad? Usted sabrá manejar bien esto? Funcionan los cinturones? Pero de verdad, esto nos será peligroso no?
Así que el señor no pudo más y les dijo: tranquilicense, cuando estemos todos les explico lo que vamos a hacer y no se preocupen, esto es seguro y lleva más de 7 años y nunca me ha pasado nada.



Una vez estábamos los 8 pasajeros y el chófer en el buggie, comenzó la ruta. El comienzo fue brutal, nada más entrar al desierto buscaba las dunas mal altas para cogerlas de frente y subirlas. Yo iba en  la primera fila y era salvaje, no veías dónde iba a parar, con mucha verticalidad de repente pegaba un giro y bajaba por donde habías subido, o al llegar a la parte más alta de la duna la otra parte era aún más vertical y aparecía en el estómago la sensación de vértigo de una caída libre. Era una auténtica montaña rusa en la arena. Imaginaros a 7 chicas chillando en cada curva o en cada salto, muy divertido.


Después de este tremendo comienzo, paramos para ver el paisaje y hacer fotos divertidas como esta. Y después al sandboard, muy divertido, delas 4 dunas que bajamos sólo una la hicimos de pié, el resto tumbados boca abajo en la tabla de snow.


Las dos última tenían 300 metros de altura y bajarlas fue una pasada.

Despues de la ruta con "sonrisas " así se hacía llamar el chofer, cervecita relajada en el oasis montados en una barca de remos.


Después de todo esto, una comida típica a base de arroz y pechugas. Este plato de aquí es arroz chaufa.


No hay más fotos de las dunas porque temíamos estropear las cámaras, una pena.

3 comentarios:

  1. Adela! Agarra el tenedor con la mano que tiene que ser :)

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  2. Por cierto muchas gracias a todos los que os interesáis por nuestras peripecias en el blog. No sabéis cuanto lo agradecemos. Hace que todos estéis más cerca.

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